Ara de Eiras







Historia de *Lansbrica


El palabro *Lansbrica es un pseudotopónimo inventado por la arqueología orensana. Su popularización se debe a la incomprensible protección desde instancias oficiales, cuya consecuencia es la difusión y consolidación de algunos bulos o mentiras sobre el ara de Bandua de Eiras:


  • Que en su inscripción aparece el topónimo *Lansbrica.

  • Que fue encontrada en la citania o castro de San Cibrao das Las por LÓPEZ CUEVILLAS, quien, supuestamente, se la habría "regalado" al propietario del pazo de Eiras.


¡Ninguna de las dos es verdad!


Desacuerdos y pseudotopónimos

El primer trabajo intentando leer el epígrafe o inscripción del ara de Eiras se debe a JOAQUÍN LORENZO FERNÁNDEZ. Fue publicado en 1968 en Inscripciones romanas de Galicia IV, Provincia de Orense. La fotografía que acompañaba al texto había sido hecha a un vaciado de yeso que se custodia en el Museo Arqueológico de Ourense.


La siguiente publicación en el tiempo corresponde a JUAN CARLOS RIVAS FERNÁNDEZ, en 1973 ("Nuevas aras romanas orensanas y rectificaciones interpretativas en otros epígrafes galaico-romanos ya conocidos", en Boletín Auriense III). En este artículo apareció la interpretación que popularizará el falso topónimo *Lansbrica o *Lansbriga


BANDV / A LANSB / RICAE AE / MILIVS RE / BVRRINVS 


En 1977, ANTONIO RODRÍGUEZ COLMENERO (Galicia Meridional Romana) acepta la interpretación anterior, por parecerle "la más acertada". Pero no debió de convencerle mucho, porque rectificará en 2000 viendo una O entre la N y la B: "En todo caso, la gran S, clarísima para Rivas, de Lansbricae, se convierte en una O suficientemente nítida para Tranoy y para mí", decía.


ALAIN TRANOY había publicado en 1981 (La Galice Romaine. Recherches sur le nord-ouest de la péninsule ibérique dans l'Antiquité) la siguiente lectura del ara: 


BANDV / A LANOB / RICAE AE / MILIVS RE / BURRINVS


El topónimo se había convertido en *Lanobrica.


En 1987, BENITO PÉREZ OUTEIRIÑO en "A Cidade de San Cibran de Las. Objectivos e resultados das ultimas intervencións arqueológicas" (Lucerna, segunda série, volumen II,  Centro de Estudios Humanísticos, Porto) publica una fotografía del ara de Eiras que no parece corresponderse con la realidad, continuando con la tendencia originada en 1973 por RIVAS de que el topónimo del castro de San Cibrao das Las es *Lansbriga.


En 2000 (ya se ha mencionado) RODRÍGUEZ COLMENERO, siguiendo a TRANOY, asegura que el topónimo es *Alanobriga o *Alaniobriga. No obstante, es importante destacar que en la fotografía que aporta RODRÍGUEZ COLMENERO en 2000 sí puede percibirse perfectamente la M de LAMBRICAE.


En 2004, MANUEL VIDÁN TORREIRA publica un artículo en el que podemos destacar su exposición diacrónica de la historia de las lecturas. En la última página reproduce ilustraciones interesantes, como la fotografía del vaciado de yeso de JOAQUÍN LORENZO o la de una publicación de RODRÍGUEZ COLMENERO.


VIDÁN TORREIRA vio claramente la letra M  de la segunda línea, aunque su interpretación difiere mucho de las anteriores ("Pambre y el enigma del ara de Eiras", en Nalgures, tomo I. A Coruña). 


A pesar de las divergencias y las dudas, son incontables los autores que hablan del castro o citania de San Cibrao das Las denominándole *Lansbrica, alejándose, inexplicablemente (no sabemos si intencionadamente) de los procedimientos más básicos de contraste y veracidad que deben seguirse en todas las actividades humanas, particularmente en las investigaciones y trabajos científicos. Contribuyen, así, a la difusión y consolidación de un falso topónimo.


La procedencia y el supuesto "regalo"

Algunos autores han llegado a insinuar, para justificar la aparición del ara en el castro de San Cibrao das Las, que LÓPEZ CUEVILLAS había "regalado" el ara al dueño del pazo de Eiras durante las campañas de excavación de principios de los años veinte, en gratitud por el hospedaje ofrecido.


Pero el pazo de Eiras, por esas fechas, estaba dividido entre varios herederos, descendientes lejanos de la antigua familia hidalga de los Tizón. Uno de ellos ostentaba una taberna y fonda, denominada O Adro, dato que sabemos por un sobrino suyo que emigró a Cuba en 1915 con quince años.


Este sobrino se llamaba Luis Tizón, y es el protagonista de un libro de EMILIO COMAS PARET titulado De la vendimia a la zafra, crónica de un emigrante gallego en Cuba. Luis, que se definía como labrador, fue suegro de COMAS PARET, escritor cubano que se interesó por la historia vital del anciano, convenciéndole para escribir el relato y publicarlo.


El local que ocupaba esa fonda, que el protagonista llamaba "del tío Emilio", estaba integrado en la arquitectura del pazo, en el ángulo suroeste del caserío, pero era, y lo sigue siendo, propiedad independiente tras la divisiones hechas en las generaciones anteriores al propio Luis Tizón.


El ara de Bandua estaba en recinto del pazo, pero en estancias de otros propietarios, que debieron de heredarla de poseedores anteriores, al menos desde los siglos XVII o XVIII, cuando debió de construirse en el jardín la bancada de piedra. Esta bancada rodeaba a una gran mesa de granito sostenida por el ara. Luis Tizón no hace referencia a ella.


Es posible que fuese en la fonda del "tío Emilio", en la que se servían "vinos y comidas" (rotulado en la puerta y visible todavía hace algunos años), en donde pudo haberse hospedado LÓPEZ CUEVILLAS en sus viajes a las excavaciones de San Cibrao das Las, en la primera mitad de los años veinte, pues la oferta hotelera por la zona era más bien escasa. Es decir, que CUEVILLAS pudo estar hospedado en una parte del pazo de Eiras (recordemos que dividido entre varios herederos), pero justo en la parte que no tenía acceso al jardín en el que se hallaba el ara de Bandua.


No será hasta finales de la década de los veinte cuando varios de los cupos de la antigua propiedad de la Casa Grande de Eiras sean unificados por Avelino Tizón (todos menos el ángulo suroeste, donde estaban la torre del pazo y la taberna del "tío Emilio"). Por esos años se realizaron las obras que desvirtuaron la fisonomía tradicional del pazo, se edificó el torreón de ladrillo, se derribaron las escaleras de piedra y se eliminó la cubierta de teja árabe.


En la publicación Los Pazos Gallegos del MARQUÉS DE QUINTANAR, en 1932, en la ficha correspondiente al Pazo de Eiras dice que "fue objeto recientemente de una desgraciada restauración en la que desapareció la escalera de piedra (...)". Más abajo añade: "En cambio, se han sabido conservar muchas cosas, y muy bien los jardines de mirtos y flores antiguas". Es factible suponer que entre esos "mirtos y flores antiguas" estarían la bancada de piedra y la mesa sostenida por el ara de Bandua.


Durante las excavaciones de los años veinte en San Cibrao das Las, CUEVILLAS no pudo "regalar" ningún altar al "dueño" del pazo porque el caserón, donde estaba el jardín, estaba dividido y ese "dueño" no era único. Cada familia trabajaba sus parcelas en el campo, siendo uno de los propietarios de una parte del antiguo pazo el titular de una taberna. Luis Tizón se había marchado a Cuba hacía menos de diez años, habiendo dejado a su madre y a otros familiares en el caserón, recordemos que dividido. Cuando Avelino Tizón unifica la mayoría de los cupos del pazo, las familias que vivían allí se vieron obligadas a marcharse.


LÓPEZ CUEVILLAS publica sus artículos sobre las excavaciones en el Boletín de la Real Academia Gallega, pero nunca hace mención a la aparición del ara en la citania de San Cibrao das Las. Sólo hará una pequeña alusión a ella en 1958, en una obra de ensayo titulada Prosas Galegas. En el capítulo titulado "Mitoloxía e Historia da paisaxe de Trasalba", nos dice, hablando del monte de San Torcuato (San Torcato):


"Na cima do San Trocado hai dúas ou tres árbores, e unha ermida adicada a este Varón Apostólico que, por un proceso de cristianización, se puxo no canto dun deus da paganía chamado posiblemente Bandua, a xuzgar por unha ara que se conservaba non hai moito a un cuarto de legua do monte, sostendo unha mesa de pedra na horta do pazo de Eiras."



CUEVILLAS, que excavó en la citania de San Cibrao das Las en la primera mitad de la década de los veinte, no menciona en 1958 nada respecto al lugar de aparición del ara. Es más, sitúa el posible origen del culto a Bandua en la cima del San Torcuato y recuerda que existe un ara dedicada a esa divinidad en el pazo de Eiras, a un "cuarto de legua del monte".


En el primer trabajo publicado sobre el ara romana, que, como ya vimos más arriba, corresponde a JOAQUÍN LORENZO en 1968, no se cita ningún lugar de procedencia del ara,  ni siquiera el castro de San Cibrao das Las. 


En la actualidad, continúan divulgándose publicaciones sobre la citania de San Cibrao das Las con apariencia científica, intentando consolidar el pseudotopónimo *Lansbrica, propagando intencionadamente el bulo de que Cuevillas "regaló" el ara al "propietario" del pazo y sosteniendo, tendenciosamente y sin probar, que el ara de Eiras "apareció en el castro" o citania de San Cibrao das Las.


Por si fuera poco, el centro de interpretación subvencionado (PACC) construido en San Cibrao das Las, promovido por la Xunta de Galicia, contribuye no poco a la popularización del falso topónimo *Lansbrica en su cartelería, en su página web, en sus exposiciones y en su publicidad en las redes sociales.

Fuente: blogoteca.com/lambrica



B A N D V
L A M B
R I C A E  A E
(...)

BANDV
? LAMB
RICAE AE
MILIVS RE
BVRRN V S

A Bandu / a? de Lamb / rica E / milio Re / burrino

  (cumpriu o seu voto)

A primeira letra da segunda liña ponse cun interrogante (?) porque semella non ser un 'A' ao estilo das outras que hai no epígrafe. Podería ser un 'R' (obsérvese nas fotografías a semellanza coa primeira letra da liña seguinte, que estamos seguros de que é un 'R'). Tamén podería tratarse, esa primeira letra da segunda liña, dun nexo, abreviatura ou conxunto de letras pouco habitual. Pero... con que significado?

A resolución deste enigma podería explicar o problema da concordancia entre BANDVA? e LAMBRICAE, nas lecturas máis coñecidas. Confiemos en que esta lagoa poida ser resolta pronto. Aínda así, esta dúbida non afecta á lectura do posible topónimo 

LÁMBRICA.